Hasta el Final


… Aquellos gritos se escuchaban cada vez más cerca. La pureza del viento se desvanecía con cada cabalgata desvocada de aquel equino, que únicamente obedecía ordenes del jinete que esta noche lo guiaba. Con relámpagos luciéndose ante la presencia de nubes grises y negras, iluminando con mortales pero bellos destellos. La lluvía tempestuosa caía abruptamente como si de un enemigo  quisiera deshacerse al estrellasrse con cualquier superficie. El cielo fúrico no conforme, atacaba con imperceptibles hielos en forma de granizo, que laceraban al contacto.

Aquel jinete no sentía nada más. Aquelos gritos invocaban en él una fuerza descomunal que aleja todo dolor de su cuerpo y mente. La tierra húmeda bramaba con una potencia tal, que monolítos gigantes se desquebrajaban con sórdida voluntad, escuchándose lamentos e impotencias en el chocar de las rocas. El viento en agonía melancólica huía en todas direcciones, tan frío como siempre. Confundido sin saber si quiera tomar una dirección, el viento era testigo de todo lo ocurrido.

Los destellos de rayos y estruendosos relámpagos caían incesantemente cerca de aquel jinete que por nada se detenía. A pesar de los estruendos de relámpagos, del bramido iracundo de la tierra, de lamentos de montañas y rocas cayendo, de la lluvía y su propia respiración, escuchaba aquel grito aclamando su nombre a lo lejos.

Bañado en agua de lluvia, cansado y con la determinación a dejarlo todo en un solo intento, bajo del caballo ágilmente para adentrarse en las penumbras de las ruinas de una construcción.

Adentro se encontró con la imagen de aquella mujer, aquella por la cual había dejado todo, aquella por la cual habia logrado tanto, por la cual pelearía hasta el fin de os días, incluyendo a la muerte para que no se la arrebatase jamás.

De su espalda desenfundó sus dos espadas, y tomando una sola bocanada de aire, corrió hacia ella.

De inmediato centenares de monstruos alierona impedirle el paso. Demonios, ángeles, criaturas de la noche, míticas, fantasiosas y otras más, osaron atacarlo.

Aquello no era permitido. Él era un demonio, el peor de todos; y ella, el ángel más puro. Sin embargo, ambos estaban enamorados, y ambos, serían padres de una criatura que en el vientre de ella se desarrollaba con prontitud. Toda la nobleza, si así pudieran llamarse, del cielo y del infierno, estaban presentes. Aquel ángel yacía invertido sobre un cruz, derramando lágrimas mientras su demonio amado luchaba por llegar a ella antes del macabro final.

Uno a uno los fue derrotando. Samael, Luzbel, Legión y Andrés fueron los primeros arcángeles y demonios en eliminar aquel producto. De inmediato, aquel demonio tomó su arco y flechas y las lanzó. Una herida en el costado izquierdo y otra más en la pierna derecha le costaron aplazar más el tiempo. Abraxas, Zadkiel, Uriel, Damián y Abbadon. Tomó más flechas y las lanzó. Un corté en el brazo derecho, un razguño en el ojo derecho que iba de la ceja al pómulo, que le nublo la vista parcialmente manchandola de rojo, y una daga demoniaca en el costado izquierdo le valió seguir defendiéndo a su amada. De inmediato, un chamán ubicado frente al ángel, realizó el conjuro prohibido, invocando a todos los integrantes del Ars Goetia, e incluso a la reencarnación mítica del Rey Salomón.

Aquel demonio no pudo detenerse. Peleo hasta el final. Abriéndose paso matando, destrozando y asesinando a todo el que se le pusiere enfrente.

Comenzado en ritual de exterminio de la criatura, los gritos de aquel ángel se escuchaban con un dolor nnca antes concevido, mientrás el futuro de la criatura veía su fin acercándose con una velocidad irracional. El demonio, con toda la fuerza de su ser, se lanzó ontra la multitud de demonos y ángeles. A gran velocidad, apunto de culminar el ritual y ya con el destello de luz alrededor de cada integrante del Ars Geotia, con la energía en manos del Rey Salomon lista para exterminar a la aboniable criatura, mezcla imposible de ambas especies, logró lanzarse al vacío al tiempo que aquel poder divino-infernal se dirgía al centro, donde su ángel y su hijo aguardaban. Aquella luz cegó todo, solo un gito se escuchó.

Al terminar aquel destello, el asombro fue tal al ver que ni la muerte, ni el tiempo, ni el abismo ni nada había podido contra aquel demonio.

Sangrando, con heridas abiertas, aún de pie y empuñando ambas espadas, observó a todos y cada uno de ellos. Todos los miembros del Ars Goetia, el infierno y el cielo, los rodearon. El demonio liberó a su ángel de la cruz invertida que la aprisionaba. Con la visión roja de todo debido a la sangre en sus ojos, con heridas profundas, sangrando y con el cuerpo débil, se colocó entre la multitud y su ángel. El demonio llevó su mano derecha a la mejilla de su ángel, sonriéndole, para después llevarla a su vientre acariciando al futuro hijo que crecía en su interior. La besó y le dijo al oído:

– Contigo, hasta el final… Aunque el cielo y el infierno juntos se opongan…

La beso nuevamente. Se dió la vuelta. Su ángel solo pudo ver cuando, ya de espaldas a ella, sujeto ambas espadas con fuerza frente a sus enemigos. De pronto, aquella multitud se avalanzó sobre de él con el fin de exterminarlo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s